dimecres, 14 de febrer de 2018

Los Dioses de Tzarkuhdea

Como vengo haciendo en las últimas entradas, hoy vuelvo a hablar de Kobold, el juego de rol. Y es que como ya sabéis, estamos en la recta final y entre 1 y 3 meses saldrá a la luz. Ya hemos visto la portada obra de Jagoba Lekuona, la hoja de personaje obra de Eneko Menica, varias ilustraciones, tanto de Jagoba, como de D-Lirio y os he hablado de los personajes del juego, tanto humanos, como fantásticos y hoy toca hablaros de los Dioses de Tzarkuhdea.
Tzarkuhdea.
Los dioses.
En Tzarkuhdea existen seis deidades que forman la vida del mundo. Para que fantasía fluya todos deben estar unidos, ya que todos juntos dieron vida al mundo. Sus nombres son Anemoi, Cthulhu, Ymir, Maná, Muerte y Sago; éste último también conocido como “vela”, nombre que le pusieron los kobolds. A diferencia de nuestro mundo en el que existe el ateísmo, en el mundo fantástico no. Ya que ellos son conscientes del poder de los dioses. Cada dios se encarga de una parte del mundo, de su vigilancia, creación y destrucción si fuese necesario. Así mismo, cada uno de ellos empezó la creación con algo importante que evolucionó luego. Los primeros cinco decidieron crear a la diosa muerte, para que los muertos dejen sitio a los vivos…

Anemoi: Anemoi es el dios del aire y fue él quien creó el norte, el sur, el este y el oeste para que los seres fantásticos pudieran orientarse, ya fuera por aire, mar o tierra. Su apariencia real es desconocida por todos, incluso por los otros dioses, igual que su sexo. A veces aparece en forma femenina y otras en masculina, siempre levitando o volando, nunca toca el suelo. Cuando se enfada con los seres fantásticos, suele aparecerse en forma de tornado destruyendo todo a su paso. Tiene adoradores por toda fantasía.

Los templos de Anemoi acostumbran a estar situados en largas alturas. En lo alto de montañas, en la copa del árbol más alto o en el edificio más alto de la ciudad, teniendo el altar en la azotea. Los sacerdotes de Anemoi acostumbran a hacer volar mediante el conjuro de mismo nombre a los nuevos adeptos para que Anemoi les reciba. Así mismo, una vez al año hacen la misa del aire, donde durante 1 minuto, todos se elevan del suelo para sentir a su Dios en plenitud.

Sago: Sago es el dios del fuego. Él creó el sol y las dos lunas. Es el más poderoso de los dioses, y los malvados nigromantes y brujos le llaman señor de la destrucción. Los kobolds, por su parte le llaman “el dios vela”, ya que de las velas que utilizan para alumbrase en las cavernas sale una pequeña llama, que según ellos, es el ojo del dios que les observa en sus caminos. Sago decidió crear las estaciones del año, haciendo que el sol y las lunas rotaran sobre fantasía, haciendo días más largos y calurosos en verano y más cortos y fríos en invierno. Su apariencia es semi-humana, con el pelo y las cejas de fuego. Su cuerpo es musculoso y atlético. Suele ir sin armadura ni camisa, con pantalones anchos y oscuros. Tras su espalda se emergen largas alas blancas similares de apariencia a las de un águila. Sus principales adoradores son los Kobolds y los Trasgos, aunque también le rezan otras etnias.

Los templos de Sago acostumbran a estar en el centro de las ciudades y poblados. Suelen tener un gran patio y enormes chimeneas en el interior. En el caso de los templos Kobold, suelen estar bajo tierra, en salones con apertura en el techo. Siempre que se le reza y se le hace misa, estos se inician con grandes fogatas. Sus seguidores, una vez al año queman alguna pertenencia que les traiga un mal recuerdo, para limpiar el aura negativa y empezar de cero.

Ymir: Ymir es el dios de la tierra y señor de los dioses. Él fue quien creó el mundo de fantasía y pidió ayuda a los otros dioses para dar vida al planeta. Es considerado por este motivo el dios de la tierra y la vida. La primera especie a la que dio vida fue a los Enanos (los que crearon los Gigantes de piedra) y luego a los Dragones. A partir de ahí, siguió creando al resto de seres fantásticos. Es adorado especialmente por los Enanos y los Elfos, aunque cada uno de ellos a su manera. Los Elfos le llaman Gaia, mientras que los Enanos le llaman por su nombre más común. Ymir, siente debilidad por una de sus creaciones, los Enanos, a los que admira por su afán de crear objetos inanimados y que nunca tendrán vida si la diosa Maná o él mismo quieren. Su apariencia es la de un gigante humanoide con larga barba blanca y cabellera del mismo color. Con ropas entre verde y marrón. Suele ir acompañado de su yelmo dorado que gusta de llevar equipado.

Los templos al dios Ymir son siempre subterráneos. Sus sacerdotes y feligreses construyen los templos utilizando solamente piedra. Altar de piedra, bancos de piedra y esculturas en honor a Ymir talladas efectivamente en piedra. Cuando un adepto a pecado y quiere pedir perdón, es enterrado con la cabeza fuera. Si Ymir le perdona, el suelo se abre y puede salir, si eso no sucede en un máximo de cuatro horas, se le entierra al completo dejándolo morir bajo tierra en pecado.
Dios Ymir.

Cthulhu: También llamado Poseidón o Neptuno. Cthulhu es el dios del agua y por lo tanto creador del mar y el océano. Los seres que más le rezan y le piden ayuda son la gente de mar. Cuando llueve es porque él quiere, cuando nieva es porque él quiere y cuando hay remolinos en el mar es porque está realmente enfadado… “Si hay tormenta no navegues” dicen los marineros en Tzarkuhdea y con razón, pues de Cthulhu se puede sacar lo mejor y lo peor. Su aspecto es humanoide con enormes alas como las de un dragón y tentáculos en lugar de barba haciendo su cara parecida a la de un pulpo o calamar.

Los templos dedicados a rezar a Cthulhu están siempre en la costa o en su defecto en el propio puerto. Algunos navíos tienen su propio templo en el interior.
Cuando sus feligreses le adoran en grupo, suelen tirar doblones de oro al mar. Cuando uno ha pecado dentro de la comunidad de adoradores de Cthulhu, lo tiran maniatado al mar para que Cthulhu decida su destino. Si nunca sale a flote, es que no se le perdonó y del océano pasó al inframundo con Muerte. Pero si sale a flote, tiene el perdón de Cthulhu y todos deben respetarlo.

Maná: Diosa de la magia y la energía. Maná es la encargada de hacer fluir la energía mágica en el mundo. El mundo la necesita a ella igual que los otros dioses, pues sin su magia Tzarkuhdea no podría flotar sobre el averno. También es la encargada de dotar de magia a todos los seres que la dominan y la que decidió dejar cartas mágicas por todo el mundo…según ella por diversión. Su aspecto es el de una doncella hermosa y delicada, semi desnuda, con cabello azulado y largo. Orejas picudas y un brillo violeta que le rodea por todo el cuerpo.

Los templos a la diosa maná suelen estar adornados con colores vivos. Multitud de colores destacan en las paredes, cortinas y vidrios. Sus sacerdotes visten túnicas coloridas y acostumbran a tener un hada como compañera. Sus misas se celebran con cantos y acaban con variedad de hechizos lanzados al aire, haciendo un impacto visual mágico digno de ver por los ojos de cualquier mortal.

Muerte: La última de las deidades, la diosa muerte se encarga de decidir el destino y la hora de su muerte de cada uno de los habitantes mortales de Tzarkuhdea. Amada por pocos y respetada por todos. Su apariencia es la de un esqueleto humanoide que viste con túnica negra y empuña siempre una guadaña con el mango de azabache.

Los templos de la diosa muerte suelen estar en mazmorras o cavernas, poco iluminados, algunas velas y poco más. Sus sacerdotes nigromantes visten como la Diosa y gustan de ofrecer en sacrificio algún ser vivo para así ganarse el respeto de su Diosa. Una vez al año hacen el gran aquelarre, donde cada uno de los feligreses ofrece un ser vivo en sacrificio de la diosa muerte.





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